lunes 31 de diciembre de 2007

Adiós

Los restos calcinados por el tiempo caen lentos desde aquel cotidiano balcón en el que la mujer de oscuros rizos posa su vista todos los días. Cuando el sol ya pálido y distante se oculta y ella regresa de su trabajo, cruza la vereda rápidamente, casi corriendo por un miedo instintivo, se refugia debajo del sauce y comienza a observarlo. Repasa una y otra vez todos sus detalles: Mira a cada balaustral, sus ojos giran siguiendo el confuso y enigmático espiral que se dibuja a lo largo de cada uno. Vueltas. Idas y venidas. Venidas y, otra vez, idas. También se detiene en aquellas figuras pintadas de rojo y negro sobre el fondo gris, describiendo caras sonrientes y tristes, caras confundidas y otras que reflejan decisión. Emociones. Y lo repasa una y otra vez en su mente sin olvidarse de ningún detalle.
Hoy el balcón amaneció incendiándose, y la mujer, casi indiferente, buscando con la mirada el siguiente balcón en el cual vivir, él cayendo a pedazos y ella, alejándose, contará hasta diez y todo volverá a empezar.




domingo 11 de noviembre de 2007

Partida

Un alma se ha ido ya
Abandonó la casa luego de que la luna arrivó
Cientos de sentimientos se desprenden
Y vuelan a una choza de paja

Miles de tristes imágenes llegan a mí:
Una fría pared que al tocarla se mantiene inmutable
Un oscuro pasillo que bajo la luz de la linterna
Sigue estando oscuro
Un vaso de agua que ya no calma la sed

Un alma se ha ido
La habitación está vacía
Y un amargo sabor se instala en mi garganta,
Hay alguien que desea salir

Lágrimas
Hoy sólo quedan lágrimas

lunes 29 de octubre de 2007

El después de la distancia

A veces los viajes cambian vidas.
Y sí, viajar no es sólo recorrer distancias, muchas veces, y sobre todo en esos viajes que recordamos por siempre, es también encontrarse a uno, verse inmerso en un instante que a su vez está dentro de una situación y que ésta está sumergida en un mundo. En un mundo del cual formamos parte.
Antaño (¡y qué triste ya poder decir antaño!) nos hemos visto implicados en un "algo", y digo algo pues cada quien le dio una acepción diferente: Quizás a algunos les sirvió de apoyo para poder dar un paso, separarse y cerrar la puerta; mas ninguna puerta cierra bien y todas dejan una rendija la cual filtra luz, y siempre es hermoso acercarse y mirar, encontrar el pasillo que anteriormente hemos recorrido, ver nuevamente las huellas que hemos marcado.
Otros lo vieron a la inversa de estos últimos: Fueron quienes se quedaron dentro de la habitación, acaso los más valientes. Al igual que cuando se va un alma quienes sufren son quienes quedan, quienes sufrieron más quizás fueron quienes quedaron.
Pero hoy no quiero hablar de grupos que quedan en lados diferentes, separados por perversas puertas y sumidos en habitaciones que carecen de ventanas, hoy solo quiero referir, más que referir suponer, pues desconozco a ciencia exacta lo que ha pensado cada quien que ha realizado el viaje, lo que ha significado éste. Y es que le he encontrado un sentido que acaso es el más bello, y es que la simpleza muchas veces significa belleza, y esta acepción cumple la regla. Es, simplemente (¡y que la redundancia valga no una, sino dos veces!) el hecho de poder tener un recuerdo que no sea mío ni tuyo, sino nuestro.
Hoy, lo recuerdo aquí.

miércoles 17 de octubre de 2007

Silencio

Ayer te vi en mis sueños,
parada junto a la puerta de mi habitación
Ya dentro de ella
Leíste mis libros y lloraste sobre ellos
Observaste mis dibujos y los besaste
Abriste un cajón y te encontraste contigo misma
Sorprendida, te estabas mirando
Cuando extendí mis brazos para tenerte a mi lado
Todo se apagó
Me vi solo, vagando en una oscura habitación
Entre paredes donde ya no existía sentido alguno
Fui a buscar a Werther, quería compartir mis penas
Y encontré una lágrima tuya
La recogí con mi mano y la convertí en sonrisa
Junto a aquel libro había un dibujo
Que pinté al conocerte
Y escondido allí, un beso que no dibujé
Que impregnaste tú
Encontré felicidad en mi interior
Pronuncié tu nombre para que vuelvas
Y así poder compartirla, como prometí
Sin respuesta, en el silencio me eché a morir
Besando aquel beso que me dejaste


lunes 15 de octubre de 2007

La percepción sobre la realidad


Las formas se desfiguran, los colores se alteran, el hombre deja de ser intocable e inmaculado para dar paso a un ser repleto de errores y de oscuros túneles. La percepción como un mar calmo, una tela con infinitos tonos azules extendida sobre el horizonte, frío e intacto se desequilibrará al sentir el peso de una piedra sobre él.




viernes 28 de septiembre de 2007

Sin Título

Solo el mar tiene el encanto para ser tan bello en la luz como en la oscuridad, develando y ocultando sus misterios. La luz de algún faro para un viajero errante lo ilumina en haces de manera contada: 1…2…3…4…5…Haz…1…2…3…4…5…Haz. Y cada vez es más hermoso. Si tan solo pudiera recoger su agua en un vaso y saber qué ha sucedido en esas pocas gotas, poseería suficiente saber como para recostarme y dejar que el tiempo se vaya con su corriente y sus aguas.

Para no sentirme tan solo

He decidido abrir aquella caja
En donde guardo tus cartas
Tus dibujos
Tus recuerdos que hoy
también son míos
He decidido repasar tus sentimientos
Leyendo tus líneas
Mirándote...
Pero no te tengo cerca
Enfrente al espejo me observo a mi mismo
Y quizás, allí te encuentre
Tal vez pueda acercarme a ti
para que nustros cuerpos se abracen
y nuestras almas también
y si el miedo no lo impide
podré acercar mi boca a tu oido
y pronunciar, suave y lentamente
ciertas palabras que harán
que tu alma se exponga a mi
que todo en ti sea un fulgor
de sentimientos, de emociones
y a modo de manifiesto
una lágrima recorrerá tu cara
bajará por tu mejilla hasta tu boca
hoy sonriente
y yo la recogeré con mi mano
para guardarla enternamente en mi corazón
Podré acercar mis ojos a los tuyos
para mirarlos fijamente y encontrarme allí
No en un reflejo, sino en un sentimiento
Puro y limpio
Lleno de claridad
Sincero...
Y nuevamente puro
Para no sentirme tan solo
Decidí desencadenar estos recuerdos
Que no producen más que felicidad
Y una duda quizás eterna
A la cual, difilmente, le consiga respuesta
Aunque es muy simple en realidad
quisiera saber solamente
si también en este momento
estás pensando en mí




Al Faro

Las peligrosas e inquietas aguas
El indeseable y oscuro oleaje
Impiden que llegue a destino
Y que se cumpla mi voluntad

La noche es siniestra y aterradora
Mi espíritu fuerte y valiente
Pero el majestuoso mar
Intenta mis esperanzas ahogar

Mi ubicación es incierta
No veo más que oscuridad
Estoy sumergido dentro de ella
Y no encuentro forma de escapar

Pero veo una bella y cálida luz
Que alumbra el camino que debo tomar
Y me tiende su mano para rescatarme
Así las tinieblas abandonar

Aquel faro tan humano
Que con su luz iluminó mi andar
Me entregó su bondad y cariño
Ahora tengo con quien viajar




Atardecer

El sol ya está bajando, es momento de que todo termine. No llores ni te pongas triste, ha sido un hermoso día que nos llenará de recuerdos y satisfacción, pero la luna está cada vez más cerca y es hora de separar nuestras manos. Tal vez la noche que nos espera sea tranquila y relajante o quizás sea de aquellas en que preferimos cubrirnos la cara para alejar nuestros miedos, sea como sea, el sol se levantará de nuevo, la gente despertará y un suave olor a café inundará las casas, las persianas subirán revelando nuevamente antiguos negocios, las puertas abrirán nostálgicos bares en alguna esquina donde alguien ha pasado su infancia riendo y llorando, las obras se pondrán otra vez en construcción, colectivos y autos atestarán las calles y el sol iluminará aquel lugar en que nadie se detiene, en que nadie posa su vista. Aquel lugar pequeño en el que te estaré esperando.

jueves 27 de septiembre de 2007

Sendero

Lo empezó a transitar cuidadosamente, afirmando sus pies en el terreno cada vez que daba un paso, y se alegraba al encontrar una hoja de tinte otoñal doblada, rodeada por el dibujo de su suela marcada en el terreno. Aquel pequeño pedazo de tierra ya no volvería a ser el mismo, al menos no ese día, hasta que otro caminante lo modifique.
Cuando llegó al fin del sendero, un hermoso paisaje se alzó ante él: a su izquierda, antiguas y enormes montañas pintadas en escala de grises; a su derecha, el más bello mar, cuyas frías aguas servían de refugio para el alma; enfrente, una simple cabaña de madera y detrás de ésta, una interminable y verde llanura, corrompida por algunos bosques perdidos en el horizonte. Allí vivió durante años, se despertaba cada mañana y paseaba por entre los árboles, observaba a las montañas, cada día encontraba nuevas figuras entre las piedras. Por la tarde se bañaba en el mar y a la noche se desvelaba contando blancas estrellas recostado entre los pastizales. Una noche, exactamente cuando se asombraba al ver una estrella fugaz, vio caer dos gotas de agua desde el cielo, que al chocar contra el suelo las dos se convirtieron en un pequeño charco. Y ahí se dio cuenta que estaba solo. Se desesperó y trató de escapar de allí. Comenzó a correr y chocó contra todo lo que, minutos antes, había amado. Por cada momento que pasaba su energía era menor, hasta que finalmente cayó al suelo, y desconociendo su ubicación murió de tristeza esa misma noche, antes del amanecer.
Un pájaro errante lo encontró cuando el sol ya estaba presente, frente a la verja construida en pino que daba al camino de regreso.